Hay locuras que no vale la pena curar
Hace mucho tiempo escribí un pequeño artículo, otro intento de retratar a la gente de Alto Songo. Los protagonistas eran los locos, esos eternos idos de mente que se nos aparecen en cualquier esquina y recordamos por sus dicharachos, frases o comportamientos específicos. Hoy revisito el tema para encontrarlos nuevamente, la memoria debe ser preservada. Uno de ellos era Charles, dicen que siempre se sacaba su hombría y que las muchachitas corrían como locas. Él llamaba a su miembro el chimpán colorao y lo mostraba orgulloso mientras ellas corrían despavoridas por el huerto de la escuela. Otra era Pabín, lo que podría calificarse como una loca etérea. Contaba sobre su amor imaginario, un amante que venía volando, la llevaba a pasear y le hacía el amor, también en el aire. Esta debió ser, sin dudas, una locura maravillosa. No debe dejar de mencionarse a Charo Domínguez Téllez, hermana de nuestro querido Miguel, personalidad insigne del territorio. Estaba tan obsesionada con la limpie...












Comentarios
Publicar un comentario